miércoles, 5 de octubre de 2016

Del juego de la traducción. Categoría: Ejercicio lúdico.


Me gusta trabajar sobre traducciones en frío o con un pequeño diccionario a mano. No he tomado cursos formales de traducción, pero el ejercicio me gusta a manera de un juego de estrategia con el lenguaje. Quiero señalar que sólo las hago cuando vierto de otra lengua a la mía, no al revés. Me encantan las ediciones bilingües, aunque algunos se pongan en contra de ellas ya que no siempre el tener el original a un lado es sinónimo de fidelidad. En el poema que les comparto la traducción es una traducción literal presentada en la edición biligüe de Letras Vivas; sin embargo, coincido con Paul Ricoeur, Jean Cohen, Tomás Segovia y otros críticos y traductores,  en que la traducción de poesía debe jugar con el sentido y el simbolismo de las palabras. Me gusta convencer a mis alumnos de leer poesía extranjera, ya que me han dicho que temen por las traducciones. Yo les comento que aunque las traducciones son un reflejo turbio del original de un poema; son un acercamiento importante a la literatura de un país o un pueblo. La importancia de las traducciones es cultural. A mi me enorgullece cuando en viajes, amigos que he hecho en otros países me dicen que conocen o han leído a poetas mexicanos.  Jugaré a este juego que les comento, con un poema de Robert Desnos:

 Vent Nocturne

Sur la mer maritime se perdent les perdus
Les morts meurent en chassant
des chasseurs dansent en rond une ronde
Diex divins! Hommes Humains!
De mes doigts digitaus je déchire une cervelle cérébrale.
                                          Quelle angoissante angoisse!
Mais les maîtresses maîtrisées ont des cheveux chevelus
                                          Cieux célestes
                                            terre terrestre
Mais où est la terre céleste?


Viento nocturno

Sobre el marítimo mar se pierden los perdidos
Los muertos mueren cazando
los cazadores bailan una ronda
¡Divinos dioses! ¡Hombres humanos!
Con mis dedos digitales desgarro un cerebro cerebal.
                                     ¡Qué angustiante angustia!
Pero las maestras amaestradas tienen cabellos peludos
                                      Cielos celestiales
                                       tierra terrestre
¿Pero dónde está la tierra celestial?



Desnos, en este poema, hace uso continuo de la aliteración  para esclarecer y reforzar su poema: mer maritime, se perdent les perdus, morts meurent,  en chassant des chasseurs, en rond une ronde, Diex divins!, Hommes Humains!, doigts digitaus, cervelle cérébrale, maîtresses maîtrisées. El verso más grave en la traducción que les comparto es "maestras amaestradas tienen cabellos peludos". Los traductores respetan algunos usos de la aliteración por el poeta, pero fallan aquí. Maestras sí es sonoramente similar a amaestradas pero el sentido se ve afectado ya que, aunque una de las entradas en español de maîtresses es maestra, también lo es amante. El sentido cambia muchísimo de un concepto al otro; uno hablaría de las dinámicas de control en el amor o de la prostitución, y en el otro el sentido queda un poco en el aire, como queriendo criticar algo del sistema, tal vez, pero confuso. Tendría que discutir con un hablante de francés al respecto.

Así mismo en "los cazadores bailan una ronda", los traductores hicieron elipsis de la aliteración, la eludieron  y, puesto que es una característica del poema, así suene a pleonasmo, cabe señalar el juego: "los cazadores danzan en ronda una ronda".  Además, las rondas son los juegos que hacíamos de niños, que aunque ya han caído en desuso por la inmersión de la tecnología, eran, en su tiempo, una linda forma de juego y convivencia.  El poema quedaría así:
                                        
                                    

Viento nocturno

Sobre el marítimo mar se pierden los perdidos
Los muertos mueren cazando
los cazadores danzan en ronda una ronda
¡Divinos dioses! ¡Hombres humanos!
Con mis dedos digitales desgarro un cerebro cerebal.
                                     ¡Qué angustiante angustia!
Pero las amantes amaestradas tienen cabellos velludos
                                      Cielos celestiales
                                       tierra terrestre
¿Pero dónde está la tierra celestial?


En fin. Sólo quería jugar un poco. 



Poetas franceses del siglo XX, Trad y selección. Miguel Ángel Flores, Alberto de Oliveira, México, Editorial Letras Vivas, 2004, pp. 188 y 189.