jueves, 10 de septiembre de 2026

 Tanto tiempo sin verte. Hará poco más de 15 años y todo está tan cambiado. Como ves, yo tampoco acabo lo que termino, quise decir, lo que empiezo. Veo que hay más medios de transporte, pero no por eso se llega más temprano. Y del arte, pues qué te digo... Hemos caído en la costumbre de sólo nombrar la costumbre. La última vez que vi a una desquiciada fue en Nueva York, acá de pronto sale uno en Miguel Ángel de Quevedo. Ser homeless para uso literario no le deja nada a nadie, ni a quien escribe. Me he olvidado de pensar, eso no es bueno, extraño pensar. Mis nietos ya todo lo solucionan con el aparato ese que tiene según un robot o no sé qué fregados llamado IA: Inteligencia Artificial, hazme el condenado favor. Y todos andan bien paranoicos de que lo artificial suplirá a lo natural. Para mí el campo siempre será campo. Los cerros siempre cerros, eso no lo imita ningún robot. La belleza de tocar a una mujer tampoco, o de que una mujer nos toque: gozar. 

Veo mucho mural perdido en el periférico, en las misceláneas, etc. Pero ya no se ven como arte, algunos llevan firma de grafiti: "Por si tú no la firmaste te la firmo". Así. Siento que el pasó el tiempo y no hice nada. Me dejé perder en el trabajo cotidiano de lo cotidiano, cotidianamente, mentecata vida la mía, la nuestra ¿La nuestra? Ni te he preguntado, ¿qué compartes conmigo de esta "nuestra vida" que te cuento? Le vienen bien las comillas no solo por la apariencia de compartirla, sino por suponer que nos pertenece ¿Puede haber todavía algo nuestro dentro de la nuestra, dentro del nos une algo, nos habita algo, nosotros estuvimos aquí? Quiero hacerte la plática con algo de hace 15 años, y la verdad es que pienso que la nostalgia nos va a alejar del presente de tal forma, que sólo nos veamos para hablar del pasado.  

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