viernes, 7 de abril de 2023

Lama Sabactani

 

¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué lo desamparaste?

¿Por qué nos lanzaste un desafío en esa cruz?

¿Qué fue en aquella oscuridad del trueno y su luz?

Todo quedó oscuro y a tu hijo entregaste.

 

A tu único hijo en la Tierra alumbraste

¿Quiénes somos nosotros para cargar su cruz?

¿Quiénes somos para recibir de Él la luz?

¿Por qué en nombre de nuestra redención lo humillaste?

 

Tan pecaminoso es para el hombre ser cual Dios

que por ello apedrea, mata y se enloquece

Hay días necios en que te decimos adiós.

 

El agonizante Jesús sabe que renace

por eso clama con vehemencia a su Padre Dios.

Cada año Jesús nos muere y otro ciclo nace.

 

 

 

miércoles, 16 de noviembre de 2016

El árbol. Pierre Louys. Categoría: Traducción.

Esta semana les comparto la primera traducción que hice del francés al español. Respeté los cortes del libro donde leí el poema. Les comparto un enlace con la versión en francés, los cortes son distintos, pero prometo transcribir el poema como lo tomé, a la brevedad. 
 
El árbol

Pierre Louys

Me desvestí para subir a un árbol; mis
muslos abrazaban la corteza lisa y humeda;
mis sandalias pisaban sobre las ramas.

Arriba de todo, más aún bajo las hojas y a
la sombra del calor, me coloqué en cabalgadura sobre
una punta apartada balanceando mis pies
en el vacío.

Había llovido. Las gotas de agua caían y
escurrían sobre mi piel. Mis manos estaban manchadas
de musgo, y mis dedos  del pie enrojecidos, debido
a las flores quebradas.

Sentía al bello árbol vibrar cuando el viento pasaba
a través de él; entonces ceñí mis piernas por delante
y posé mis labios abiertos sobre la nuca
vellosa de una rama.

http://www.mediterranees.net/litterature/bilitis/bilitis2/bucoliques.html

Louys, Pierre, Las canciones de Bilitis. Bucólicas en Pamfilia, Trad. Enrique Uribe White, Colombia, Panamericana Editorial, 1961. (Edición bilingüe)

miércoles, 5 de octubre de 2016

Del juego de la traducción. Categoría: Ejercicio lúdico.


Me gusta trabajar sobre traducciones en frío o con un pequeño diccionario a mano. No he tomado cursos formales de traducción, pero el ejercicio me gusta a manera de un juego de estrategia con el lenguaje. Quiero señalar que sólo las hago cuando vierto de otra lengua a la mía, no al revés. Me encantan las ediciones bilingües, aunque algunos se pongan en contra de ellas ya que no siempre el tener el original a un lado es sinónimo de fidelidad. En el poema que les comparto la traducción es una traducción literal presentada en la edición biligüe de Letras Vivas; sin embargo, coincido con Paul Ricoeur, Jean Cohen, Tomás Segovia y otros críticos y traductores,  en que la traducción de poesía debe jugar con el sentido y el simbolismo de las palabras. Me gusta convencer a mis alumnos de leer poesía extranjera, ya que me han dicho que temen por las traducciones. Yo les comento que aunque las traducciones son un reflejo turbio del original de un poema; son un acercamiento importante a la literatura de un país o un pueblo. La importancia de las traducciones es cultural. A mi me enorgullece cuando en viajes, amigos que he hecho en otros países me dicen que conocen o han leído a poetas mexicanos.  Jugaré a este juego que les comento, con un poema de Robert Desnos:

 Vent Nocturne

Sur la mer maritime se perdent les perdus
Les morts meurent en chassant
des chasseurs dansent en rond une ronde
Diex divins! Hommes Humains!
De mes doigts digitaus je déchire une cervelle cérébrale.
                                          Quelle angoissante angoisse!
Mais les maîtresses maîtrisées ont des cheveux chevelus
                                          Cieux célestes
                                            terre terrestre
Mais où est la terre céleste?


Viento nocturno

Sobre el marítimo mar se pierden los perdidos
Los muertos mueren cazando
los cazadores bailan una ronda
¡Divinos dioses! ¡Hombres humanos!
Con mis dedos digitales desgarro un cerebro cerebal.
                                     ¡Qué angustiante angustia!
Pero las maestras amaestradas tienen cabellos peludos
                                      Cielos celestiales
                                       tierra terrestre
¿Pero dónde está la tierra celestial?



Desnos, en este poema, hace uso continuo de la aliteración  para esclarecer y reforzar su poema: mer maritime, se perdent les perdus, morts meurent,  en chassant des chasseurs, en rond une ronde, Diex divins!, Hommes Humains!, doigts digitaus, cervelle cérébrale, maîtresses maîtrisées. El verso más grave en la traducción que les comparto es "maestras amaestradas tienen cabellos peludos". Los traductores respetan algunos usos de la aliteración por el poeta, pero fallan aquí. Maestras sí es sonoramente similar a amaestradas pero el sentido se ve afectado ya que, aunque una de las entradas en español de maîtresses es maestra, también lo es amante. El sentido cambia muchísimo de un concepto al otro; uno hablaría de las dinámicas de control en el amor o de la prostitución, y en el otro el sentido queda un poco en el aire, como queriendo criticar algo del sistema, tal vez, pero confuso. Tendría que discutir con un hablante de francés al respecto.

Así mismo en "los cazadores bailan una ronda", los traductores hicieron elipsis de la aliteración, la eludieron  y, puesto que es una característica del poema, así suene a pleonasmo, cabe señalar el juego: "los cazadores danzan en ronda una ronda".  Además, las rondas son los juegos que hacíamos de niños, que aunque ya han caído en desuso por la inmersión de la tecnología, eran, en su tiempo, una linda forma de juego y convivencia.  El poema quedaría así:
                                        
                                    

Viento nocturno

Sobre el marítimo mar se pierden los perdidos
Los muertos mueren cazando
los cazadores danzan en ronda una ronda
¡Divinos dioses! ¡Hombres humanos!
Con mis dedos digitales desgarro un cerebro cerebal.
                                     ¡Qué angustiante angustia!
Pero las amantes amaestradas tienen cabellos velludos
                                      Cielos celestiales
                                       tierra terrestre
¿Pero dónde está la tierra celestial?


En fin. Sólo quería jugar un poco. 



Poetas franceses del siglo XX, Trad y selección. Miguel Ángel Flores, Alberto de Oliveira, México, Editorial Letras Vivas, 2004, pp. 188 y 189.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Signos (Gisèle Prassinos). Categoría: Traducción.




Signos



Si teme no reconocerme

bebo la rosa en vaso

la estrella en el ojo

y el oro en los cabellos

luego me vuelvo negra en los bosques

para que ardan las hojas.



Hoy me extravío hasta la violencia del naranjo.



Al círculo del tiempo

Mi alegría se inscribe entre dos blasones.


Signes

Si vous craignez de ne pas me reconnaître
je vois la rose au verre
l´etoile dans l´œil
et le or dans les cheveux
et puis je deviens noire dans les forêts
pour que flambent les feuilles.

Aujourd´hui m´égare jusque´à la violence d l´orangé.

Au cercle de temps
ma joie s´inscrit dans deux armes.


Gisèle Prassinos nació en Estambul  en 1920 y emigró a Francia desde los dos años. En 1934 sus poemas fueon descubiertos por André Breton. Publicó en la revista surrealista francesa Minotaure y en el periódico belga Documents 34. Publicó su primer libro La Sauterelle arthritique  fue publicado en 1935, cuando tenía 15 años. Murió el 15 de noviembre de 2015.

DEFORGES, Régine, Poèmes de femmes,  París, Le cherche midi, 2009, 111 p.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

miércoles, 14 de septiembre de 2016

De vista y de oída. Categoría: Relato.

Yo los vi llevar a la gente. Nadie me lo cuenta. La llevaban en camiones. Entraban. Le hacían la plática a la que entintaba los pulgares y te buscaba en las lista, a fin de distraerla. Yo los vi. Iban y venían acarreando gente y en cada ocasión volvían a saludar a la señorita de las tintas.  Era más que obvio, pero nadie decía nada. Cínicamente entraban y salían a lo largo de todo el día. Esperaban a su gente, se la llevaban y volvían con más. Yo estuve contando las boletas y sí, esos canijos ganaron de nuevo la gorda: el ejecutivo. Pero le insisto, yo los vi, a los señores grises, como sombras que se alargan o se achican según la intensidad del sol. Escuché, también, a los jóvenes pagados para ser funcionarios de partido. Cómo uno le decía al otro que hubiera trabajado para PIRLUMPLAN o SUFIRIN ya que pagaban más que RATAPUM. Yo la vi, a la Güera yendo a cambiar su monedero. La vi encabronada porque no tenía nada la tarjeta esa. Yo vi a tanta gente molesta. Por eso esta fila hoy en mi pueblo me desquicia: ¿qué no aprendimos? ¡Allí están todos de nuevo con sus despensas, con sus regalos, con sus espejitos! Yo los vi dejándose corromper, consciente o inconsientemente. Yo los vi y no pude hacer nada. Yo los vi y quisiera decir que todo es culpa de ellos: de PIRLUMPLAN, de SUFIRIN, de RATAPUM. Yo los vi llevar gente, pero lo cuento y nadie me cree. Yo los vi, yo los escuché, y creí que habíamos aprendido, pero hoy veo, hoy escucho y es igual. Ojalá y de menos sólo se las gasten y no se suban al camión.  

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Tres haikus en el metro. Categoría: Poesía.



Tei

Sílaba y canto
relátenme una historia;
mi cuerpo escucha.


Solsticio

Otoño, es tiempo;
el verano ojeroso
quiere marcharse.


Estacionaria

La primavera
para ella fue invierno,
y aquél amor.