miércoles, 27 de julio de 2016

Encuentro entre un gato y un perro experimentales (Categoría: Ficción)





La Guerra final será entre el perro de Pavlov y el gato de Schrödinger
Robert Anton Wilson


¡Ey, tú, sí tú, el perro que está allí salivando! ¿Yo? Sí, tú. Ayúdame, tengo que salir de aquí. Pero falta poco para mi participación con mi amo, espérate. No, no, tiene que ser ahora, si no me meterán en una caja para comprobar una teoría cuántica de la que puedo salir tanto vivo como muerto, y no quiero salir muerto. No puedo, debo esperar a que suene la campana, correr, salivar, y demostrar con eso que Pavlov sigue vigente. ¿Tienes que hacerlo en verdad? Sí, lo hago siempre. No me dan la comida ahora, pero llegando a casa me recompensan doble. ¿Y siempre acudes cuando suena la campana? Sí. ¿Y si yo sueno una ahora que conduzca a la salida, vendrías? Si hay comida, sí. ¿Qué cosa, por qué? Es un estímulo aprendido; mi amo me acostumbró a que al sonido de una campana mi imaginación cree un plato de comida en su mente, y salive. ¿Y si un día no vas a salivar? ¿Si cambias eso y vienes conmigo? No, no me dejaré llevar por un gato, debo hacerlo, además lo he hecho siempre. ¿Y te hace feliz? Me conduce a mi plato de comida. Pero afuera podrás buscar tu propio alimento. Por lo que me dices siempre esperarás a que suene la campana. Sí ¿Y no puedes desaprender? ¿Para qué? Para ser libre, para que la gente no haga contigo lo que quiera. Yo no quiero morir por la ciencia. Si huyo, el experimento será imaginario y de todos modos quedará como una teoría. Los gatos son muy listos y caben en todos lados, ¿para qué me necesitas? Mira, los humanos creen que los perros siempre tienen que estar allí para hacerles fiestas, contentarlos en sus malos días, experimentar con ellos, exhibirlos. Nosotros llevamos otro tipo de relación con ellos. Ayúdame a huir, luego vuelves a casa. Mi amo me castigará. ¡Qué va! Van a abrir la puerta de atrás, yo me voy. No, gato, espera, gato. Agarra esas dos palomas que me robé del experimento de un tal Skinner.

Suena la campana. Una, dos, tres veces. 

El perro no está. Es increíble. Nunca había hecho algo así. Le traemos otro perro. No, no, él está entrenado. Otro perro no responderá al estímulo. Cancelamos la presentación. Es un experimento por lo demás comprobado.

Debido a un percance pasaremos a nuestro siguiente experimento, Sr Schrödinger, por favor.


Mi asistente en esta caja trae un gato


El asistente se acerca a Schrödinger y le dice algo al oído.


Corrijo: imaginen que en esta caja hay un gato.



No hay comentarios:

Publicar un comentario