miércoles, 28 de septiembre de 2016

Signos (Gisèle Prassinos). Categoría: Traducción.




Signos



Si teme no reconocerme

bebo la rosa en vaso

la estrella en el ojo

y el oro en los cabellos

luego me vuelvo negra en los bosques

para que ardan las hojas.



Hoy me extravío hasta la violencia del naranjo.



Al círculo del tiempo

Mi alegría se inscribe entre dos blasones.


Signes

Si vous craignez de ne pas me reconnaître
je vois la rose au verre
l´etoile dans l´œil
et le or dans les cheveux
et puis je deviens noire dans les forêts
pour que flambent les feuilles.

Aujourd´hui m´égare jusque´à la violence d l´orangé.

Au cercle de temps
ma joie s´inscrit dans deux armes.


Gisèle Prassinos nació en Estambul  en 1920 y emigró a Francia desde los dos años. En 1934 sus poemas fueon descubiertos por André Breton. Publicó en la revista surrealista francesa Minotaure y en el periódico belga Documents 34. Publicó su primer libro La Sauterelle arthritique  fue publicado en 1935, cuando tenía 15 años. Murió el 15 de noviembre de 2015.

DEFORGES, Régine, Poèmes de femmes,  París, Le cherche midi, 2009, 111 p.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

miércoles, 14 de septiembre de 2016

De vista y de oída. Categoría: Relato.

Yo los vi llevar a la gente. Nadie me lo cuenta. La llevaban en camiones. Entraban. Le hacían la plática a la que entintaba los pulgares y te buscaba en las lista, a fin de distraerla. Yo los vi. Iban y venían acarreando gente y en cada ocasión volvían a saludar a la señorita de las tintas.  Era más que obvio, pero nadie decía nada. Cínicamente entraban y salían a lo largo de todo el día. Esperaban a su gente, se la llevaban y volvían con más. Yo estuve contando las boletas y sí, esos canijos ganaron de nuevo la gorda: el ejecutivo. Pero le insisto, yo los vi, a los señores grises, como sombras que se alargan o se achican según la intensidad del sol. Escuché, también, a los jóvenes pagados para ser funcionarios de partido. Cómo uno le decía al otro que hubiera trabajado para PIRLUMPLAN o SUFIRIN ya que pagaban más que RATAPUM. Yo la vi, a la Güera yendo a cambiar su monedero. La vi encabronada porque no tenía nada la tarjeta esa. Yo vi a tanta gente molesta. Por eso esta fila hoy en mi pueblo me desquicia: ¿qué no aprendimos? ¡Allí están todos de nuevo con sus despensas, con sus regalos, con sus espejitos! Yo los vi dejándose corromper, consciente o inconsientemente. Yo los vi y no pude hacer nada. Yo los vi y quisiera decir que todo es culpa de ellos: de PIRLUMPLAN, de SUFIRIN, de RATAPUM. Yo los vi llevar gente, pero lo cuento y nadie me cree. Yo los vi, yo los escuché, y creí que habíamos aprendido, pero hoy veo, hoy escucho y es igual. Ojalá y de menos sólo se las gasten y no se suban al camión.  

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Tres haikus en el metro. Categoría: Poesía.



Tei

Sílaba y canto
relátenme una historia;
mi cuerpo escucha.


Solsticio

Otoño, es tiempo;
el verano ojeroso
quiere marcharse.


Estacionaria

La primavera
para ella fue invierno,
y aquél amor.