A Lorca a 80 años de su asesinato.
A Novo, por su amor Contemporáneo.
Y de nuevo partir, como la luna misma
que sigue nuestra huella en la distancia
mayor ayer, mañana perezoso
bajel o comunión en el recuerdo.
Salvador Novo/ Seaman Rhymes
Si
me das tus rimas, Marinero —dijo la Luna — te llevaré conmigo. Serás
el diseño de mi próxima constelación. No, no cualquiera puede hacerla, será un
poeta. Sólo un poeta puede diseñar una constelación con los versos de otro.
Será un encuentro breve, cerca del fin del mundo. Un romance amistoso, sólo eso.
El Marinero Bástar, el Marinero Novo. La mar y el semen (el del marinero). El
semen, la tinta. La tinta: las nubes, el presagio. Yo, pintada por Lorca,
avisando la muerte, la muerte de Bástar. Tus lágrimas, Marinero, son una flor
marchita naciendo de tu ojo. Cuando me hablaste, Federico, me olvidé de todos.
Pensé que tus palabras eran dirigidas a mí, a mí Bástar, a mi Marinero de unos
versos en dos lenguas. Brota de mi ojo izquierdo el tallo de una flor: segunda
constelación, brota de mi ojo derecho el tallo de otra flor: tercera constelación.
Tres años después recorro las constelaciones que me hiciste y leo el anuncio de
tu muerte. De mis dos ojos, al mismo tiempo, parecen nacerme las estrellas de las cuatro constelaciones que dibujaste, convertidas en lágrimas. Duende de la Luna,
rima gitana de un romance inconcluso. Mis cartas me revelan. El semen debió de
ser algo más que tinta y fue tinta. Nos escribo y me veo para siempre atrapado en las finas líneas de tus
dibujos. Amor Novo, Marinero, Amor, Tinta.

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